Cada vez que se
acerca esta fecha, me pasa lo mismo.
Cuando se habla
de Nagua Ciudad de Dios, la conversación casi siempre se queda en lo
religioso. Y sí, es un evento de fe, de identidad espiritual, de encuentro. Eso
nadie lo discute.
Pero hay algo
que pocas veces se dice con claridad:
esto también es ciudad.
Y cuando uno lo
mira con calma, se da cuenta de algo importante.
Estamos hablando de un evento que tiene más de 20 años realizándose de manera continua, trayendo personas a Nagua desde distintos puntos del país y también del extranjero.


















