El anuncio del Aeropuerto Internacional Privado de Playa Grande, aprobado mediante el Decreto 115-26 y presentado oficialmente durante el acto de primer picazo en la costa entre Cabrera y Río San Juan, ha sido recibido con entusiasmo en gran parte de la provincia María Trinidad Sánchez.
Y es comprensible.
La presencia del presidente Luis Abinader, del ministro
de Turismo David Collado y del empresario Alex Rodriguez envía una señal clara:
la costa nordeste dominicana está entrando en el radar del turismo
internacional de alto nivel.
Sin embargo, más allá del entusiasmo natural que generan
las grandes inversiones, hay varias realidades que pocas veces se discuten
públicamente.
Estas reflexiones no buscan oponerse al desarrollo.
Buscan
entenderlo con claridad.
1. No es un aeropuerto para la población
El proyecto establece que se trata de un aeropuerto internacional
privado y no comercial.
Eso significa que no operarán vuelos comerciales ni
aerolíneas regulares.
Su uso estará orientado principalmente a:
- jets privados
- aviación ejecutiva
- propietarios de villas
- inversionistas internacionales.
En términos simples: no es un aeropuerto diseñado para
el uso cotidiano de la población local.
2. El aeropuerto no es el negocio principal
El aeropuerto es solo una pieza dentro de un proyecto
mucho más amplio.
El verdadero desarrollo está en:
- villas de lujo
- comunidades privadas
- campos de golf
- turismo residencial.
La infraestructura aeroportuaria funciona como la
puerta de entrada para ese modelo inmobiliario.
Este tipo de desarrollo es común en destinos
internacionales de turismo de ultra lujo, como Cabo San Lucas en México o
algunas zonas privadas de Bahamas y el Caribe, donde los visitantes llegan
directamente en jets privados a comunidades residenciales exclusivas.
3. La inversión puede aumentar el valor de la tierra… pero no para todos
Cuando llegan inversiones de alto nivel a zonas costeras
con gran atractivo natural, el valor de la tierra suele subir rápidamente.
Eso puede beneficiar a propietarios de terrenos.
Pero también puede generar efectos secundarios:
- aumento del costo de la vivienda
- aumento del precio de los alquileres
- presión inmobiliaria sobre comunidades
tradicionales.
Este fenómeno ha ocurrido en numerosos destinos
turísticos del Caribe.
4. El turismo de lujo no siempre se integra con las comunidades
El turismo de ultra lujo suele desarrollarse dentro de comunidades
privadas con servicios propios.
En algunos destinos internacionales, estos proyectos
funcionan como enclaves cerrados, con una economía interna que no
siempre se conecta directamente con las comunidades cercanas.
El resultado depende en gran medida de cómo se
integren los proyectos con la economía local y con las políticas públicas de
desarrollo.
5. Las oportunidades dependen de la preparación
Los desarrollos turísticos de alto nivel demandan
perfiles profesionales específicos:
- dominio de idiomas
- hotelería y turismo
- gastronomía especializada
- administración turística
- servicios técnicos y
mantenimiento.
Si la población local no cuenta con esa preparación,
muchas de esas posiciones terminan siendo ocupadas por profesionales
provenientes de otras ciudades o incluso de otros países.
6. El impacto podría sentirse más en Nagua que en el propio proyecto
Aunque el aeropuerto estará ubicado entre Cabrera y Río
San Juan, el mayor impacto urbano podría ocurrir en otra ciudad:
Nagua.
Como capital provincial, Nagua concentra gran parte de
los servicios de la provincia: comercio, bancos, universidades, hospitales e
instituciones públicas.
En muchos destinos turísticos del mundo ocurre un patrón
similar:
- el turismo se desarrolla en zonas exclusivas
- la ciudad cercana se convierte en el centro
urbano, comercial y logístico del desarrollo.
7. El verdadero desafío no es el aeropuerto
La llegada de inversiones millonarias puede representar
una oportunidad histórica para la región.
Pero el impacto real dependerá de algo mucho más
profundo:
- educación técnica
- formación profesional
- emprendimiento local
- planificación urbana.
Sin esos elementos, el desarrollo puede quedarse dentro
del proyecto turístico.
Con ellos, la provincia podría convertirse en
protagonista de una nueva etapa económica.
La pregunta que la provincia debe hacerse
El aeropuerto de Playa Grande puede marcar el inicio de una transformación importante en la costa nordeste dominicana. Pero el debate que realmente vale la pena tener no es si la inversión es buena o mala.
La pregunta de fondo es otra:
¿Cómo aseguramos que el desarrollo que llega a nuestra
costa también beneficie a quienes han vivido aquí durante generaciones?
Porque el progreso real no se mide únicamente por los
millones que se invierten.
El progreso verdadero se mide por cuántas familias
logran prosperar junto a ese desarrollo.
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Cielos de promesas, tierra de dudas: lo que no dicen del aeropuerto en Río San Juan–Cabrera
Biógrafo y ghostwriter especializado en historias humanas, memorias familiares y trayectorias empresariales.
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