domingo, 28 de diciembre de 2025

El Parque Ecológico que Nunca Fue: ¿Cómo Nagua Terminó con un Basurero en un Manglar?


Por Rafael Enrique Correa
Comunicador | Director,  La Revista Chocolate

En una ciudad donde muchas decisiones públicas terminan sin explicación y donde la memoria institucional se diluye, surge una pregunta obligatoria: ¿Qué pasó con el proyecto del Parque Ecológico en Nagua? Quien transita por la zona solo puede describir un panorama preocupante: abandono visible, deterioro de la infraestructura, acumulación de desechos y escombros, y señales de impacto sobre un entorno que aparenta ser humeral/manglar, un ecosistema especialmente sensible. Más allá de opiniones, lo que se observa plantea un problema real de salud ambiental, imagen urbana y protección del patrimonio natural, en un punto estratégico de la ciudad: salida hacia Cabrera, en un corredor donde se anuncian y ejecutan proyectos de desarrollo y donde el espacio público debería reflejar orden, gestión y respeto.

Por eso, la ciudadanía tiene derecho a exigir una respuesta clara y documentada: ¿en qué etapa quedó ese proyecto, qué fue aprobado, qué se ejecutó, con qué fondos y quién quedó formalmente responsable de su administración y mantenimiento? Si existe una institución responsable —sea el Ministerio de Medio Ambiente, el Ayuntamiento, una dirección provincial o un esquema de co-manejo—, debe estar identificado por escrito, con funciones definidas, presupuesto asignado y un plan de operación y mantenimiento. Y si el área presenta conflictos históricos sobre titularidad o uso del terreno, o si hubo controversias políticas o comunitarias en años pasados, eso no puede quedarse en versiones: tiene que constar en expedientes oficiales, delimitaciones, resoluciones y decisiones administrativas verificables.

Lo que hoy no puede normalizarse es que un espacio descrito como ecológico termine convertido, en la práctica, en un punto de vertido informal de basura dentro o próximo a un ecosistema frágil, sin control visible, sin vigilancia efectiva, sin señalización ni medidas de protección. La pregunta no es para “buscar culpables al aire”, sino para establecer responsabilidades institucionales y corregir el rumbo: ¿Quién responde hoy por esa zona y qué acciones inmediatas se implementarán para detener el vertido, sanear el área y recuperar el valor ambiental del lugar? La comunidad merece transparencia, un cronograma público de intervención y un compromiso medible que devuelva dignidad a Nagua.






_______________________________________


Comunicador con 22 años de experiencia y director de La Revista Chocolate.
Miembro del SNTP, ADOMPRETUR e IFJ.
Escritor de Semblanzas & Biógrafo Personal.
Ghostwriter especializado en historias humanas.

Si deseas una semblanza para boda, aniversario o despedida; una biografía familiar o empresarial; o un reportaje sobre tu negocio o proyecto, puedes escribirme al 809-584-1220 (solo mensajes).

Historias con alma. Textos que permanecen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

En la Revista Chocolate valoramos cada palabra y cada opinión.
Muy pronto nos pondremos en contacto contigo si es necesario.

📬 Mientras tanto, te invitamos a seguirnos en Instagram [@revistachocolate] y a descubrir más historias que merecen ser contadas.

Nagua: cuando la política se alimenta de la percepción y gobierna el silencio

    Por Rafael Enrique Correa Comunicador | Director,   La Revista Chocolate www.larevistachocolate.com En nuestros pueblos ya conocemos el ...