miércoles, 14 de enero de 2026

Cuando un símbolo se va sin despedirse

 


Evolución urbana, arte público y memoria viva en Las Terrenas


Por Rafael Enrique Correa
Comunicador | Director,  La Revista Chocolate

Durante años, quienes subían al mirador de Las Terrenas encontraban algo más que una vista privilegiada del Atlántico. Allí estaba el letrero #MiParaíso, una pieza sencilla, colorida, casi infantil, que con el tiempo trascendió su forma para convertirse en un símbolo emocional del lugar. No fue concebido como marca oficial ni como estrategia institucional, pero terminó formando parte del paisaje afectivo de residentes y visitantes.

La obra fue creada en 2017 por el artista dominicano Rafael De los Santos, Pote de Leche, como parte de una iniciativa vinculada a una campaña de Semana Santa impulsada por la cuenta Carreteras del Nordeste. Lo que inició como una propuesta puntual tomó un rumbo más profundo cuando el artista planteó una alternativa que dialogara con el paisaje, en lugar de imponer un objeto visual sobre él.

El proceso detrás de la pieza

Según testimonio directo del artista, la obra fue construida en metal para garantizar su durabilidad frente al entorno marino. El proceso se desarrolló en Santo Domingo, en el taller del cineasta y diseñador de producción Ricardo Folch, profesional vinculado al ámbito del cine y las artes visuales, con quien se trabajó la fabricación de la estructura antes de su pintura final e instalación en Las Terrenas.

Este dato no es menor. Revela que #MiParaíso no fue un gesto improvisado, sino una pieza pensada, diseñada y ejecutada con criterio técnico y artístico, integrando arte urbano, escenografía y conciencia del espacio público. El personaje lanzándose al mar no bloqueaba la vista: la acompañaba. Esa decisión conceptual fue clave para su posterior apropiación por parte del público.

Con el paso del tiempo, la obra fue adoptada por la gente. Se convirtió en punto de encuentro, escenario de fotografías, referencia espontánea y recuerdo compartido. Esa apropiación colectiva es, precisamente, lo que transforma una obra urbana en patrimonio simbólico, aun cuando no exista una declaratoria formal.

Evolucionar también es legítimo

En septiembre de 2025, el Ayuntamiento de Las Terrenas presentó oficialmente su nueva Marca Ciudad: Corazón del Paraíso, una iniciativa institucional orientada a fortalecer la identidad visual, cultural y turística del municipio. El proyecto incluyó nuevas esculturas y elementos gráficos que hoy forman parte del paisaje urbano, bajo una lógica de orden, coherencia y estrategia de posicionamiento territorial.

La evolución de las ciudades es natural. Las identidades visuales se actualizan, los espacios se redefinen y las gestiones locales tienen pleno derecho a proponer nuevas narrativas urbanas. En ese sentido, el cambio no es el problema. La intención institucional es legítima y responde a una visión de desarrollo.

El punto sensible: el cómo

Lo que invita a la reflexión no es la sustitución del símbolo, sino la forma en que se gestionó la transición.

Hasta la fecha, no existe información pública clara sobre el destino de la pieza original de #MiParaíso: si fue almacenada, reubicada, donada o resguardada como parte del patrimonio cultural reciente. Tampoco consta un comunicado oficial que explique el proceso de retiro o que documente el cierre simbólico de una obra que marcó a una generación de usuarios del espacio.

El propio artista ha expresado que no fue informado previamente del retiro, aunque asume el hecho sin resentimiento, desde una comprensión propia del arte urbano: quien crea en la calle sabe que las obras pueden desaparecer. Aun así, reconoce —y en ello coincide gran parte de la comunidad— que la pieza logró algo poco común: convertirse en recuerdo colectivo.

Y cuando eso ocurre, el tratamiento cambia.

Protocolo cultural: una oportunidad real de hacerlo mejor

Cuando una obra es la primera en su tipo, cuando es creada por un artista identificado, cuando se conocen su proceso, colaboradores y propósito cultural, y cuando además ha sido adoptada emocionalmente por la comunidad, el tratamiento institucional merece un protocolo más fino y dialogado.

Esto no significa impedir el cambio, sino acompañarlo con sensibilidad cultural y coordinación interinstitucional.

En el caso de #MiParaíso, la pieza no formó parte originalmente de un proyecto municipal, sino de una iniciativa creativa vinculada a la expansión de la red vial y a la interacción con el paisaje. El lugar donde estuvo instalada se sitúa en una ruta que forma parte del Boulevard Turístico del Atlántico y de la Autopista del Nordeste (Vía RD-7), infraestructura que hoy es administrada dentro del esquema del Fideicomiso RD Vial, bajo la dirección de Hostos Rizik Lugo.

Si existiera una coordinación efectiva entre el municipio y el Fideicomiso RD Vial, todavía hay opciones reales para que el símbolo original tenga un destino que honre su memoria sin interferir con la nueva identidad oficial de la ciudad. Por ejemplo:

·       Reubicarlo en un espacio visible dentro del tramo vial administrado por RD Vial, con el consentimiento del artista, como parte del archivo y la memoria urbana de la ruta.

·       Cederlo a un espacio público o centro cultural local donde pueda ser preservado y contextualizado para visitantes y residentes.

·       Integrarlo en un nodo de interpretación turística o mural urbano, con señalética que explique su origen y su relación con la comunidad.

·       Incluirlo formalmente en los registros de patrimonio cultural intangible del destino, acompañando la nueva marca municipal.

Estas alternativas son coherentes con una visión contemporánea de identidad urbana que reconoce tanto la institucionalidad como la memoria afectiva de los habitantes y visitantes.

Porque la memoria urbana no se opone al progreso; lo complementa.

Ciudades que avanzan sin borrar

Las Terrenas es un territorio diverso, creativo y profundamente humano. Su identidad no se construye únicamente desde los manuales de marca, sino también desde los gestos espontáneos que la gente hace suyos. El verdadero desafío de las ciudades contemporáneas no es elegir entre pasado o futuro, sino aprender a dialogar con ambos.

La nueva Marca Ciudad tendrá su propio recorrido y su propio arraigo con el tiempo. Pero la historia reciente también merece cuidado. No por nostalgia, sino por respeto a la memoria colectiva.

Porque las ciudades no solo se recuerdan por sus logotipos,
sino por aquello que un día hizo sonreír a quien las visitó…
y a quien las llama hogar.

Epílogo contextual


Y mientras cerraba este escrito, ocurrió algo revelador: la
Embajada de los Estados Unidos en la República Dominicana compartió en Instagram una imagen tomada en el mirador de Las Terrenas, utilizando el letrero #MiParaíso como fondo de una experiencia personal del cónsul general recorriendo el país en motocicleta.

Ahí se entiende todo.

Cuando un símbolo local es utilizado de forma orgánica por una misión diplomática extranjera para comunicar país, paisaje y emoción a una audiencia internacional, ese símbolo ya sobrepasó los límites de una ciudad. Ya no pertenece a una gestión ni a una jurisdicción administrativa. Pertenece a la memoria compartida.

Y eso no le quita derechos al municipio,
pero sí le añade responsabilidades.

El origen de #MiParaíso nunca fue institucional, y precisamente por eso su alcance fue mayor. Nació libre, dialogando con la gente y el paisaje. Por eso conectó. Por eso se volvió postal. Por eso, incluso después de su retiro físico, sigue siendo una imagen reconocible del destino.

A eso me refiero …
Porque hay símbolos que, sin permiso ni decreto, se convierten en identidad viva.
Y cuando eso ocurre, el progreso no debería borrarlos, sino saber dónde colocarlos en la historia.

#MiParaíso, obra creada en 2017 por el artista dominicano
Rafael De los Santos (Pote de Leche), instalada en el mirador
de Las Terrenas como gesto de arte urbano que dialogó con
el paisaje y se convirtió en símbolo afectivo del destino.


_______________________________________


Comunicador con 22 años de experiencia y director de La Revista Chocolate.
Miembro del SNTP, ADOMPRETUR e IFJ.
Escritor de Semblanzas & Biógrafo Personal.
Ghostwriter especializado en historias humanas.

Si deseas una semblanza para boda, aniversario o despedida; una biografía familiar o empresarial; o un reportaje sobre tu negocio o proyecto, puedes escribirme al 809-584-1220 (solo mensajes).

Historias con alma. Textos que permanecen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

En la Revista Chocolate valoramos cada palabra y cada opinión.
Muy pronto nos pondremos en contacto contigo si es necesario.

📬 Mientras tanto, te invitamos a seguirnos en Instagram [@revistachocolate] y a descubrir más historias que merecen ser contadas.

Samaná ante Rincón Bay: preguntas necesarias antes de decidir el futuro

  Por Rafael Enrique Correa Comunicador | Director,   La Revista Chocolate www.larevistachocolate.com En los últimos días, el nombre Rincón ...