miércoles, 7 de enero de 2026

El “dulce para diabéticos”: la mentira más cómoda del mercado



Por Rafael Enrique Correa
Comunicador | Director,  La Revista Chocolate

Una reflexión necesaria sobre conciencia, nutrición y dominio propio

Todos los días se repite la misma escena.

Una persona entra a Ricuras Doña Esperanza con la misma pregunta, cargada de esperanza y de temor:
“¿Ustedes tienen dulces para diabéticos?”

Podría decir que sí.
Podría hacerlo fácil.
Podría vender más.

Podría decir que ese dulce está hecho con miel orgánica de montaña, natural, artesanal, “buena para diabéticos”. Podría usar palabras bonitas, etiquetas atractivas y dejar que la emoción haga el resto.

Pero no lo hago.

Porque eso sería una mentira.
Y en nutrición, la mentira no solo engaña: daña.

Cambiar el nombre no cambia el impacto en el cuerpo

El cuerpo no entiende de etiquetas comerciales.
El cuerpo entiende de glucosa, insulina, inflamación y desgaste metabólico.

La gran trampa del mercado ha sido hacer creer que todo lo que no diga “azúcar blanca” es automáticamente seguro para una persona con diabetes. Y eso no es cierto.

Miel, panela, azúcar morena, azúcar de coco, agave, melaza, jarabes “naturales”:
todos siguen siendo azúcares desde el punto de vista metabólico.
Todos elevan la glucosa.
Todos exigen una respuesta de insulina.

Lo “natural” no vuelve inocuo lo que el cuerpo procesa como azúcar.
Un páncreas cansado no se impresiona con historias bonitas.

El problema no es el dulce: es la mentira

Decirle a una persona con diabetes que un dulce es “para diabéticos” sin explicarle contexto, porción y responsabilidad no es compasión. No es cuidado. Es conveniencia comercial.

Un diabético no necesita promesas falsas.
Necesita verdad.
Necesita educación.
Necesita criterio.

Los edulcorantes: herramientas, no permisos

En el mercado dominicano se utilizan múltiples edulcorantes y sustitutos del azúcar. Algunos pueden ser útiles; otros simplemente endulzan; muchos se usan como excusa para seguir vendiendo excesos.

Sucralosa, aspartame, acesulfame-K, sacarina, ciclamato, alcoholes de azúcar como eritritol, xilitol, maltitol o sorbitol, y productos “con stevia” forman parte del paisaje actual.

Algunos no elevan directamente la glucosa.
Otros generan molestias digestivas.
Muchos vienen mezclados con rellenos que el consumidor no entiende.

El problema no es que existan.
El problema es presentarlos como salvación.

Cambiar el endulzante no convierte un postre en medicina.
Solo cambia la herramienta.

La alulosa: una opción moderna, con la verdad por delante

La alulosa es una de las mejores alternativas disponibles hoy. Tiene un impacto mínimo en la glucosa y en la insulina en la mayoría de las personas y permite una repostería más honesta.

Pero aquí hay que decir la verdad completa:

La alulosa no convierte un dulce en saludable.
No autoriza a comer sin control.
No elimina la necesidad de disciplina.

Un postre con alulosa sigue siendo un postre.
Debe ser ocasional, con porción consciente, dentro de una vida ordenada.

Eso es respeto.
Eso es educación.

Diabetes tipo 2: el cambio real no está en la vitrina

La diabetes tipo 2, en muchos casos, está profundamente ligada al estilo de vida.

No se trata solo de quitar azúcar.
Se trata de cambiar la relación con la comida, con el movimiento y con el cuerpo.

Nutrición consciente, entrenamiento funcional, masa muscular activa, descanso, manejo del estrés y dominio propio hacen más por la diabetes tipo 2 que cualquier “dulce especial”.

Sí, hay casos donde mejora.
Sí, hay casos donde se revierte.
Pero nunca por un postre.
Siempre por hábitos sostenidos.

Diabetes tipo 1: otra realidad, otro respeto

La diabetes tipo 1 no se cura con dieta.
Es una condición autoinmune que requiere manejo médico permanente.

Aquí no caben fantasías ni discursos ligeros.

Una persona con diabetes tipo 1 puede disfrutar algo ocasional, sí, pero siempre dentro de su esquema médico, con conciencia y responsabilidad.

Decirle que un dulce es “seguro” solo porque no tiene azúcar es jugar con su salud.

La verdad incomoda a algunos (y es normal)

Sé que este mensaje no le va a gustar a todo el mundo.

No le va a gustar a quienes buscan alivio rápido sin cambiar hábitos.
No le va a gustar a consumidores acostumbrados al autoengaño, a escuchar lo que quieren oír.
No le va a gustar a comerciantes que viven cómodos dentro de la narrativa de “sin azúcar = seguro”, aunque sepan que no siempre es verdad.

Y está bien.

No estamos en contra de nadie.
Estamos a favor de la verdad, la educación y la responsabilidad.
Cada quien decide.
Nosotros elegimos no mentir.

Por qué hablo así (y por qué no me callo)

No hablo desde la teoría.
Hablo desde haber estado del otro lado.

Yo fui esa persona enferma.
Fui obeso.
Llegué a pesar más de 422 libras, con diabetes, hipertensión, inflamación crónica, cansancio permanente y una vida desordenada y deteriorada.

No fue un dulce lo que me sacó de ahí.
No fue una etiqueta bonita.
No fue una solución rápida.

Fue autodisciplina.
Fue dominio propio.
Fue nutrición ancestral consciente.
Fue ordenar el cuerpo y la mente, alineado con principios bíblicos.

Y lo digo con claridad y gratitud:
Dios me devolvió la vida, la vitalidad, la salud y la fuerza, no por magia, sino a través de decisiones diarias sostenidas.

Eso es lo que tengo para compartir.
No ilusiones.
No permisos para seguir igual.
Verdad que libera, aunque incomode.

El cuerpo como templo y el dominio como acto de amor

El cuerpo es el templo del Espíritu Santo.
Y el dominio propio no es represión: es gobierno.

Gobierno sobre el impulso.
Gobierno sobre la excusa.
Gobierno sobre la mentira cómoda.

Nuestra postura como familia y como marca

En Ricuras Doña Esperanza hemos decidido algo simple y firme:
preferimos decir la verdad, aunque incomode.

No creemos en vender ilusiones.
Creemos en educar.
Creemos en el dominio propio.

Porque mentir, aunque venda, no sana.
Y educar, aunque confronte, protege.

Un llamado final a la conciencia

Este año, más que buscar “dulces para diabéticos”, necesitamos buscar conciencia para seres humanos.

Ningún dulce salva.
Ningún dulce condena.

Lo que define la salud es lo que se repite cada día, no lo que se consume ocasionalmente con criterio.

La salud no se compra en una vitrina.
Se construye con decisiones.

Y decir la verdad, aunque no siempre venda,
es una de ellas.

 “Me es lícito todo, pero no todo conviene; me es lícito todo, pero no me dejaré dominar de ninguna cosa.”
— 1 Corintios 6:12

 “El hombre que se domina a sí mismo es más poderoso que el que conquista ciudades.”

 _______________________________________


Comunicador con 22 años de experiencia y director de La Revista Chocolate.
Miembro del SNTP, ADOMPRETUR e IFJ.
Escritor de Semblanzas & Biógrafo Personal.
Ghostwriter especializado en historias humanas.

Si deseas una semblanza para boda, aniversario o despedida; una biografía familiar o empresarial; o un reportaje sobre tu negocio o proyecto, puedes escribirme al 809-584-1220 (solo mensajes).

Historias con alma. Textos que permanecen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

En la Revista Chocolate valoramos cada palabra y cada opinión.
Muy pronto nos pondremos en contacto contigo si es necesario.

📬 Mientras tanto, te invitamos a seguirnos en Instagram [@revistachocolate] y a descubrir más historias que merecen ser contadas.

Samaná ante Rincón Bay: preguntas necesarias antes de decidir el futuro

  Por Rafael Enrique Correa Comunicador | Director,   La Revista Chocolate www.larevistachocolate.com En los últimos días, el nombre Rincón ...