domingo, 7 de junio de 2026

Mientras Las Terrenas construye el cementerio que necesita para el futuro, ¿ha comenzado a pensar qué hará con el cementerio que guarda su pasado?



El viejo cementerio de Las Terrenas: una oportunidad para honrar el pasado y enriquecer el futuro

 Por Rafael Enrique Correa
www.larevistachocolate.com
Comunicador | Director,  La Revista Chocolate

Las ciudades, como las personas, crecen, cambian y evolucionan.

Las Terrenas está viviendo uno de esos momentos.

La reciente decisión del Ayuntamiento de iniciar la construcción de un nuevo cementerio municipal responde a una necesidad real. El municipio ha crecido, la población ha aumentado y las autoridades tienen la responsabilidad de planificar servicios esenciales para las próximas décadas.

Por eso considero que esta obra merece ser valorada.

No todas las inversiones públicas generan titulares espectaculares. Un cementerio no despierta la emoción de un hotel, una marina o un gran proyecto inmobiliario. Sin embargo, forma parte de la infraestructura básica que necesita una comunidad organizada para funcionar con dignidad y previsión.

En otras palabras, es una obra que habla de planificación.

Pero mientras observaba la noticia del primer picazo, una pregunta comenzó a rondar mi mente.

¿Qué ocurrirá con el cementerio actual de Las Terrenas?

No me refiero únicamente a su función como camposanto.

Me refiero a su valor histórico, cultural y patrimonial.

Porque ese cementerio no se encuentra en cualquier lugar.

Está ubicado en una de las zonas más emblemáticas del municipio, muy cerca del mar y dentro del corazón mismo de una comunidad que pasó de ser un pequeño pueblo costero a convertirse en uno de los destinos turísticos más importantes de la República Dominicana.

Allí descansan personas que conocieron Las Terrenas antes del auge turístico.

Pescadores.

Agricultores.

Comerciantes.

Madres y padres de familia.

Hombres y mujeres que ayudaron a construir el pueblo que hoy conocemos.

Y precisamente por eso creo que vale la pena abrir una conversación pública sobre su futuro.

No para eliminarlo.

No para moverlo.

No para convertirlo en un proyecto comercial.

Todo lo contrario.

Para preservarlo.

Para dignificarlo.

Para protegerlo como parte de la memoria colectiva de Las Terrenas.

La idea no surge de la improvisación ni de la nostalgia.

Existen precedentes exitosos en distintas partes del mundo.

El Cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires, pasó de ser un simple lugar de sepultura a convertirse en uno de los espacios históricos y culturales más visitados de Argentina. El famoso Cementerio Père Lachaise, en París, forma parte de los recorridos patrimoniales más importantes de la ciudad. En Nueva York, Green-Wood Cemetery evolucionó hacia un modelo donde la conservación histórica, la educación y el turismo cultural conviven con el respeto a quienes allí descansan.

Las Terrenas no necesita copiar esos modelos.

Su historia es diferente.

Su identidad es diferente.

Su escala es diferente.

Pero sí puede aprender una lección importante de ellos:

La memoria también puede formar parte del desarrollo.

Vivimos en una época donde los turistas buscan cada vez más experiencias auténticas.

Playas hermosas existen en muchos lugares del Caribe.

Hoteles espectaculares también.

Lo que no puede replicarse es la historia propia de una comunidad.

Y ahí radica el verdadero valor de Las Terrenas.

Por eso imagino algo sencillo, respetuoso y posible.

Imagino un Parque Memorial Histórico de Las Terrenas.

Un espacio donde las tumbas históricas sean conservadas y restauradas.

Donde las familias fundadoras puedan ser identificadas.

Donde existan paneles informativos sobre los orígenes del pueblo.

Donde estudiantes y visitantes puedan aprender sobre quienes vivieron aquí antes de que llegaran los grandes desarrollos turísticos.

Donde fotografías antiguas, relatos familiares y documentos históricos ayuden a preservar una parte de la identidad local.

No sería una atracción turística convencional.

Sería un lugar de respeto.

De educación.

De contemplación.

De memoria.

Un puente entre generaciones.

Y quizás también una forma inteligente de diversificar la oferta cultural del municipio.

Mientras muchos destinos compiten construyendo nuevas atracciones, las ciudades más visionarias entienden que su patrimonio también puede convertirse en un activo para el desarrollo.

No se trata de explotar la historia.

Se trata de protegerla.

De ponerla en valor.

De impedir que desaparezca con el paso del tiempo.

Porque si algo nos enseña la experiencia de muchas ciudades alrededor del mundo es que una vez que la memoria se pierde, resulta casi imposible recuperarla.

Por eso celebro la construcción del nuevo cementerio municipal.

Es una decisión responsable.

Es una decisión necesaria.

Pero también creo que este es el momento ideal para que autoridades, historiadores, líderes comunitarios, familias tradicionales y ciudadanos comiencen a preguntarse qué legado queremos conservar para las futuras generaciones.

Las Terrenas posee playas extraordinarias.

Posee belleza natural.

Posee crecimiento económico.

Pero también posee una historia que merece ser contada.

Y las ciudades verdaderamente inteligentes no destruyen su pasado para construir su futuro.

Lo integran.

Lo protegen.

Y lo convierten en parte de su identidad.

Quizás el viejo cementerio de Las Terrenas todavía tenga una última misión que cumplir.

No como lugar del pasado.

Sino como un espacio capaz de conectar a las nuevas generaciones con las raíces que hicieron posible el presente que hoy disfrutamos.

Preguntas abiertas para las autoridades y la comunidad

A la fecha, no hemos encontrado información pública que explique cuál será el destino del actual cementerio cuando el nuevo camposanto entre en funcionamiento.

Por eso, de manera respetuosa, surgen algunas preguntas que podrían enriquecer el debate ciudadano:

·       ¿Existe algún plan oficial para el antiguo cementerio municipal?

·       ¿Continuará operando de manera parcial o quedará fuera de servicio?

·       ¿Se ha contemplado su valor histórico y patrimonial?

·       ¿Existe un inventario de las familias fundadoras y personalidades sepultadas allí?

·       ¿Podría declararse patrimonio municipal o espacio de memoria histórica?

·       ¿Se ha considerado desarrollar un proyecto de conservación y restauración?

·       ¿Qué opinan las familias cuyos seres queridos descansan en ese lugar?

·       ¿Puede convertirse en un activo cultural complementario al turismo de Las Terrenas?

·       ¿Cómo garantizar que el crecimiento urbano no provoque la pérdida de una parte importante de la memoria colectiva del municipio?

No son preguntas de confrontación.

Son preguntas de planificación.

Preguntas que buscan aportar.

Preguntas que invitan a pensar en el futuro sin olvidar el pasado.

Porque mientras Las Terrenas construye el cementerio que necesita para el futuro, quizás también sea momento de reflexionar sobre qué hará con el cementerio que guarda su historia.

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Comunicador, escritor y autor de Guerreros del Edén.
Director de La Revista Chocolate y miembro del SNTP, ADOMPRETUR e IFJ.

Escribe desde una mirada que integra fe, comunicación y cultura, abordando temas espirituales con profundidad humana y criterio contemporáneo.

La mejor información muchas veces nace de una conversación con la comunidad. Si conoce una situación que merece ser investigada, una historia inspiradora o desea compartir una iniciativa empresarial, puede escribirme por WhatsApp al 809-584-1220. Solo mensajes de texto y asuntos de carácter profesional.

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